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San Pedro - Historia


Historia de la confección del plano de nuestra ciudad

Imagen de Historia de la confección del plano de nuestra ciudad

En el año 1891 el Honorable Consejo Deliberante dicta una ordenanza con fecha 13 de abril, mandando practicar a la Intendencia una mensura general de los terrenos del ejido ubicados entre los mojones Norte y Sud establecidos en el año 1856 por la Comisión del Norte, debiendo agregarse aquellos correspondientes a la ribera del Riacho del Baradero, la Laguna y el Riacho de San Pedro por el Nordeste y las chacras, quintas y Solares pertenecientes a particulares dentro del ejido por el SE, según rezaba el art. 1º.

El art. 2º mandaba levantar un plano con su correspondiente memoria descriptiva de los terrenos comprendidos dentro de la mensura, debiendo contener aquel la designación de los:

“terrenos de bañados, el camino que con arreglo a las disposiciones vigentes debe quedar al pie de las barrancas, la ribera que debe quedar libre para uso público con arreglo del Código Civil, los terrenos mandados reservar por resolución del Gobierno del 6 de octubre de 1873, la designación de los que son de barrancas y que aún no se han enajenado comprendidos entre las propiedades actuales y el camino del bajo.”

Según el Ing. M. A. Echeverry, encargado de realizar el estudio correspondiente al relevamiento efectuado por el Agrimensor Estrella, la Municipalidad podía vender todos los terrenos ubicados dentro de los limites establecidos por el ley de Ejidos del 3 de noviembre de 1870, inclusive las puntas de las barrancas, pues dicha ley lo mencionaba en su articulo 7º como parte de las rentas municipales.

En los capítulos siguientes dicha ley establecía la forma de enajenación que según el Ing. Echeverry “no puede ser otra que en remate público anunciado con 1 mes de anticipación al menos y decretado con los 2/3 de votos del total de los miembros de la Municipalidad”.

La misma Ley establecía que la enajenación de los bañados sobre el río Paraná también era una renta municipal, debiendo venderse en Solares, quintas y chacras.

La única limitación que la ley establecía, según el Ing. Echeverry, esta contenida en el artículo 6 que establecía:

“Las Municipalidades de los partidos cuyos ejidos tengan bañados sobre los ríos mencionados, propondrán al gobierno antes de proceder a enajenarlos, la ribera que deberá dejarse en cada partido.”

Con la mensura que las autoridades mandaron realizar en 1891 pretendían tener la seguridad de la titularidad de los terrenos para poder proceder como lo hicieron luego de la ordenanza de fecha 19 de octubre de 1891 a su venta en remate público, ante el pedido de efectuado por don Lázaro Rocca de adquirir algunos terrenos ubicados entre la calle Defensa y las barrancas.

Todo esto sería complementado con una nueva ordenanza aprobada en la sesión del 19 de septiembre de 1898, según la cual se ordenaba a la Intendencia:

“a vender o arrendar los terrenos de propiedad Municipal que no hubiesen sido expresamente reservados por disposiciones anteriores y que se encuentran entre la parte alta de las barrancas y el camino que corre al pie de la misma según el plano levantado por el agrimensor Estrella.”

En 1907 sin embargo aún subsistían las dudas acerca de si existían terrenos fiscales y si la Municipalidad podía proceder a su venta; esto hizo que se designara al agrimensor Mariano Etcheverry para realizar un estudio sobre el tema, cuyo informe ya hemos mencionado; en él no solo efectúa un análisis sobre las ordenanzas antes mencionadas sino que destaca la Ley de Ejidos del 3 de noviembre de 1870, referente a la extensión de cada pueblo de “una legua cuadrada”.

Con ese estudio de 1907 se complementaba el art. 7º de la ley del 19 de julio de 1877 sobre mensuras y terrenos en los Ejidos de los Pueblos según el cual:

“las ventas de tierras que en adelante se verifiquen en los pueblos estarán solo sujetas a las ordenanzas que se dicten por las respectivas Municipalidades”.

De esta manera y con la numeración de las quintas, el Municipio quedaba según las leyes mencionadas por Etcheverry, plenamente autorizado para proceder a la venta de los terrenos fiscales. Pero aquí viene la parte graciosa del problema y que nos da la razón cuando decimos que Gerardo F. Bozzano fue un gran acopiador de papeles y documentos relativos a la vida pública de San Pedro.

“Como en la Municipalidad no existe ese plano -dice el informante- podría solicitarse en préstamo la copia que posee el señor Bozzano y quizás también haya una copia en el Departamento de Ingenieros y allí esta también la memoria ilustrativa, que es lo más importante para el caso”.

Lo expresado no debe asustarnos, porque muchos papeles y documentos no están en la Municipalidad y los que están, se hallan acumulados en su archivo pero sin clasificar, por lo que difícilmente puedan ser consultados o encontrados para elaborar un informe de cierta urgencia.

El señor Etcheverry en un informe del año 1907 afirma:

“…pero he revisado inútilmente los archivos de la Intendencia y del Consejo, pues no están esos expedientes”.

Por eso aún hoy día se hace tan difícil encontrar los expedientes relativos a las ventas hechas en abril de 1893 a la Destilería La Estrella y que luego fueron transferidos a Depietri, Dreyfus y Cía. o a Domingo N. Rocca como cuando los buscara el autor del estudio.

El conocimiento de la realidad pueblerina nos dice que fueron muchos los terrenos que quedaron sin vender, debiendo en consecuencia estar aún en poder del municipio, pero las manos de muchos brujos hicieron que ellos desaparecieras como por arte de magia del patrimonio municipal y fueran a parar a manos privadas sin haber reportado beneficio alguno para el erario público.

Ello fue posible seguramente porque aprovechando su cómoda posición de funcionarios, algunos inescrupulosos comenzaron a pagar los impuestos del mismo adueñándose de los terrenos que luego de unos años y previa una tramitación oficial, los sacaron a la venta con la intervención de terceros. Sino hubiese sido así hoy el Municipio tendría aún más terrenos para vender u otorgar a aquellos que no poseen vivienda propia.

Con solo el fin de ilustrar, aclaramos que a partir del año 1947 se resolvió efectuar el catastro del ejido de la ciudad de San Pedro asignándosele una nomenclatura a las Manzanas que difiere totalmente de la utilizada hasta esa fecha, que era según el titulo de propiedad. Por eso cuando hacemos referencia a documentos anteriores a esa fecha -1948- la numeración no coincide con la que se utiliza actualmente en el Municipio.

En cuanto al sector rural del partido debemos aclarar que en 1902 el Ingeniero Laurin confeccionó el primer plano del partido con una descripción de los distintos caminos que cruzaban su territorio y la delimitación de los establecimientos rurales existentes en ese momento.

 

Fuente: "Historia Documental de San Pedro", Tomo III, "Del pueblo a la ciudad", 1854-1907

Américo R. Piccagli, Ed. Rafael de Armas y Asociados



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