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San Pedro - Historia


Historia de la Nomenclatura de las calles de San Pedro

Imagen de Historia de la Nomenclatura de las calles de San Pedro

San Pedro inicio su organización administrativa a partir de 1854 como derivación de la Ley de Municipalidades y avanzó en su organización definitiva a partir de su reglamentación en 1856.

Ese año se encargo a una comisión especial la importante tarea de levantar y trazar un plano del pueblo, el cual fue realizado en tiempo récord, siendo sus conclusiones que era muy difícil regularizar rápidamente la traza del pueblo, por lo tanto se opto por rodear lo existente con una calle ancha a modo de circunvalación.

La Comisión Especial de Solares se ocupó del tema delineando tal calle de circunvalación que encerraba en su interior un cuadrilátero que serviría de base para la expansión futura del pueblo. En los extremos SO y NO del cuadrilátero se resolvió reservar dos manzanas cada uno para en un futuro establecer plazas, previendo que el SO quedaría poblado a la brevedad.

Dicha calle de circunvalación se denominó 11 de Septiembre en el sector norte, América en su recorrido sur y 3 de Febrero al que unía ambos tramos; antes se conocía como 3 de Febrero la calle que hoy lleva el nombre de La Laguna.

Con esa nueva traza se buscaba proyectar hacia el exterior del rectángulo formado por la tres avenidas, el trazado regular, dejando para el futuro el ordenamiento de lo que quedaba en el interior.

Hasta ese momento no se había tomado ninguna determinación acerca de la nomenclatura de las calles; recién hacia el 20 de noviembre de 1878, en una nota dirigida a la Municipalidad por José Rafo en la cual elevaba una propuesta para la nomenclatura de las calles y enumerar las puertas.
El 19 de julio de 1859, las autoridades municipales aprobaron el siguiente acuerdo:

“Art. 1º las calles que corren paralelas al río, o bien de NO al SE, se llamarán, la primera del Paraná, Areco, 9 de Julio, del Puerto, la Defensa, Buenos Aires, el Comercio, del Tala, de Colon, San Martín, Zárate, Independencia, Obligado y Rojas.”

“Art.2º las que corren en dirección opuesta al río o sea de NE al SO, partiendo de la plaza para el NO se denominarán Constitución, 25 de Mayo, Belgrano, Ituzaingó, Murature, Del Chimborazo, 11 de Septiembre, San Nicolás y 3 de Febrero. Las que sigan paralelas a Constitución o de la plaza al SE, se designarán con los nombres de San Pedro, 2 de Agosto, Rivadavia, Pergamino, Baradero, Arrecifes y América.”

Se puede apreciar que la calle Comercio correspondió en determinado momento a una calle paralela a San Martín, por lo que algunos avisos comerciales mencionan hallarse en Comercio y Constitución, resultando inexplicable si se mantiene la idea de que Comercio fue la predecesora de la hoy Pellegrini; al suprimirse la calle Comercio y designar con su nombre a la calle San Pedro, se efectuó un corrimiento de las restantes.
El articulo 3º imponía el nombre de Constitución para la plaza principal y de 11 de Septiembre para la nueva plaza al oeste que luego se conocería como plaza de la Libertad, del Oeste, Mitre y también como de las Romerías.

La mayoría de las calles se las conocía con nombres que la tradición y las costumbres habían impuesto como la del Puerto, Paraná o San Pedro que en algunos momentos se la llamó también la calle del Convento, para pasar a ser Comercio y finalmente Carlos Pellegrini. Sin embargo en los avisos comerciales publicados en los pocos periódicos que aparecieron en la época se rescatan algunos nombres con que los comercios intentaban identificar su domicilio aunque la mayoría de las veces aparecen relacionados con algunos otros comercios importantes o muy conocidos, mencionando hallarse en tal calle al lado del negocio de fulano o haciendo alguna referencia importante como ser la Iglesia, la plaza, el convento, etc.

En el año 1873 se acordó llamar Boulevard Paraná al paseo formado entre las calles 25 de Mayo y Salta sobre las barrancas.
La primera ordenanza que refiere acerca de la nominación de nuestras calles, ya que lo anterior fue un acuerdo entre Municipales, fue dictada el 24 de abril de 1895; a partir de la misma se hizo obligatoria la numeración de las puertas, en las calles comprendidas en toda la traza del pueblo.

Dicha ordenanza no era muy clara ya que hablaba de puertas y calles simultáneamente, tomando como punto de referencia la calle Constitución a la que se asignó el número 0 (artículo 6), numerando del 1 en adelante al norte de dicha calle con números impares y con números pares las ubicadas al sur de la misma (artículo 5).

Las calles transversales a aquellas se numerarían comenzando en la barranca con la 101 y 102, siendo pares las ubicadas al sur e impares las ubicadas al norte de la calle Constitución.

Una nueva ordenanza, la Nº 80, dictada el 31 de octubre de 1896, estableció que las calles transversales a la principal –(Constitución)- solo mantendrían su nombre en la parte ubicada al SE de dicha calle y no en la totalidad del recorrido. A partir de ese momento, la calle 102, continuaría llamándose Boulevard Paraná desde Constitución hacia el SE; la 104 en la misma forma se llamaría Areco; la 106 9 de Julio; la 108 Puerto; la 110 Defensa; la 112 Buenos Aires; la 114 Tala; la 116 San Martín; la 118 Zárate; la 120 Obligado; la 122 Rojas; la 124 3 de Febrero; la 126 Ramallo; la 128 Colón; la 130 Libertad; la 132 Independencia; la 134 Pavón y la 136 Caseros, todas ellas ubicadas en el sector sur del pueblo.

En su artículo 2º la ordenanza impuso el nombre de las calles impares que hasta ese momento mantenían la denominación de las anteriores, pero que en adelante a partir de la calle 0 o Constitución tomada como referencia o divisoria, tendrían nombre propio; así la calle 101 prolongación de la 102 en adelante se llamara Boulevard Almirante Brown, la 103 San Lorenzo, la 105 Tucumán, la 107 Fray Cayetano Rodríguez, la 109 Liniers, la 111 Maipú, la 113 Saavedra, la 115 Ayacucho, la 117 Gral. Pueyrredón, la 119 Balcarce, la 121 Güemes, la 123 Bvr. Moreno, la 125 Gral. Alvear, la 127 Río Bamba, la 129 Gral. Lavalle, la 131 Chacabuco, la 133 N. Dávila, y la 135 Gral. Alvarado.

Las calles paralelas a la principal seguían llamándose de la misma manera, como se las conocía vulgarmente; o sea la Nº1 seguiría siendo 25 de Mayo, la 3 Belgrano, la 5 Ituzaingó, la 7 De las Hermanas, la 9 Espinillo, la 11 de Septiembre y la 13 El Muelle.
Lo mismo para el sector sur, es decir, los numero pares, la Nº2 seria Comercio, la 4 Salta, la 6 Rivadavia, la 8 Pergamino, la 10 Baradero, la 12 Arrecifes y para la 14 América.

Con la promulgación y puesta en marcha de la ordenanza Nº80, el pueblo de San Pedro empezó a tomar forma de ciudad, pero para mal de nuestra población muy poco perduró la regularidad de la nomenclatura, pues los mismo que la impusieron iniciaron un largo camino de cambios de nombres que aún perdura en la actualidad porque siempre hubo calles sin nominación a las que se podía bautizarse sin alterar la situación vigente.

Cambiar el nombre de algunas calles o lugares conocidos y muy adentrados en la memoria de los habitantes ha sido una regla no escrita vigente en todo el país y nuestra ciudad no podía escapar a la regla.

El primer cambio de nombre de una de las calles importantes del pueblo, Constitución, por el de General Mitre,  tuvo lugar el 24 de enero de 1898, con motivo de la visita del expresidente de la Nación, el General Bartolomé Mitre. Esto se hizo realidad con la sanción de la Ordenanza Nº81, a pocos meses del dictado de la anterior medida mencionada anteriormente.

Se entiende que lo importante es que los nombres que se impongan a las calles, vayan determinando un perfil de la ciudad que le permita distinguirse de las demás por su identidad histórica.

Hay que tener presente que cada vez que se cambia un nombre impuesto sobre la base de principios que la conciencia popular reconoce, cualquiera sea él, se está creando un precedente para que otros en el futuro hagan lo mismo que se está haciendo hoy y así el homenaje que debe ser perdurable, no se pierda en el devenir del tiempo por actitudes carentes de fundamentos sólidos.
Generalmente es la misma población la que se opone a los cambios porque no lo siente como tal y lo toma como una imposición sobre una costumbre profundamente arraigada. Esto no quiere decir que no deban incorporarse nuevos nombres para destacar los reconocimientos que la ciudadanía quiere resaltar motivados por el crecimiento y el progreso de la ciudad; pero por sobre ello debe imperar el respeto, evitando el agravio y la confusión entre los pobladores con cambios innecesarios o injustificados, hechos sobre la base de actitudes sin respaldo.

En 1980, siendo Intendente Comisionado el señor Eduardo Luis Donatti, y Director de Cultura Municipal Don Eduardo del Pardo, y atendiendo las solicitudes formuladas por los vecinos para que se impusieran algunos nombres a calles que carecían de ellos; dictó un decreto creando una Comisión especial integrada por Américo Piccagli, Darío Emiliano Girard, Miguel Angel Bozzano, Zulema Rocca, estudiosos del acontecer histórico sampedrino; su objetivo era formular un dictamen contemplando la imposición de nombres tomados de la historia lugareña destacando hechos y personas que por sus antecedentes merecieran el permanente y respetuoso recuerdo del pueblo.

El 6 de septiembre de 1906, por ordenanza Nº82 se ordenó cambiar el nombre de las calles Ayacucho por Benito Urraco y Maipú por Facundo Quiroga; lo primero no se cumplió y se debió a la resistencia que ofrecía la actuación del mencionado personaje en el período rosista. Probablemente se olvidaron de tener en cuenta que no solamente fue un Juez de Paz valeroso en aquellas circunstancias sino que comandó las tropas reclutadas entre los gauchos de San Pedro que combatieron en la Vuelta de Obligado y que según Bozzano que acababa de despedir sus restos, “se acababa de extinguir la vida de uno de los vecinos mas respetables, más honrado y más virtuoso de San Pedro”.

Por aquella ordenanza Nº82, se facilitó también al Intendente imponer el nombre de Máximo Millán a la calle denominada Puerto, la cual recordaba a los embarcaderos ubicados frente al riacho San Pedro. Esta calle corresponde a la actual Fray Cayetano Rodríguez que en ese entonces se llamaba Puerto y dividía la plaza en dos.

Por resolución del 17 de enero de 1910 se designó con el nombre de Avda. Juan de Garay a la calle que va por el sector bajo de la barranca desde Rivadavia hasta 11 de Septiembre. El resto de la calle que va hacia el puerto recibió el nombre de Avda. España.
El 29 de noviembre de ese mismo año, por resolución del H.C.D se cambió el nombre de la vieja calle Tala por el de Filiberto de Oliveira Cézar, ex-funcionario municipal y provincial, recientemente fallecido.

A continuación sigue una breve cronología acerca de los cambios de la nomenclatura de las calles:

5 de junio de 1911: se resolvió cambiar el nombre de la calle Areco por el de Eusebio Villar, pero esta ordenanza nunca se cumplió.

Por ordenanza Nº160 del año 1917 se cambió el nombre de la calle Pergamino por el de Almafuerte.

En 1927, por la ordenanza Nº229 se cambió el nombre de la calle Buenos Aires por el de Eugenio Arnaldo.

El 25 de julio de 1935, por ordenanza Nº499 se hizo lo propio con la calle De las Hermanas, por el de Miguel Porta.

El 25 de agosto de ese mismo año, por la ordenanza Nº451, el nombre de la calle Espinillo cambio por el de Arzobispo Bottaro.

Por ordenanza Nº492 del año 1938, la calle América paso a llamarse Avda. Sarmiento y el 11 de julio del mismo año, por la medida Nº497, las calles Defensa, Zárate y Ramallo pasaron a llamarse Uriburu, Las Heras y 6 de Septiembre, respectivamente.

El 14 de noviembre de 1939 por la ordenanza Nº506 se hizo lo propio con la calle Baradero la cual paso a llamarse María A. de Gomendio.

En 1942, mediante ordenanza Nº560, se designó a la calle Nº137 con el de Don Miguel Aulí, brindando así un claro homenaje a un gran ciudadano de nuestra sociedad.

En 1947 se modificaron los nombres de las calles Uriburu y 6 de Septiembre por los de Yrigoyen y Pueyrredón, respectivamente.

En 1948 por la ordenanza Nº589, se impusieron algunos nombres que estuvieron vinculados con su actuación a la actividad de la sociedad local a calles que no lo tenían: así la 138 paso a llamarse Dr. José Caroni, y la 139 Dr. Emilio Ruffa, ambos destacados en el ámbito de la medicina; la calle 140 se la llamó Emilio Frers, la 141 Gerardo Bozzano y la 142 Moisés Novillo todos ellos de brillante y destacada labor política a nivel local, provincial y nacional. Por último se designó a la calle 143 como Matías Brennan, personaje vinculado a los desarreglos de 1900 y de escasa o desconocida actuación a nivel local.

Por la ordenanza Nº682 del 16 de julio de 1952, se impusieron los nombres de 17 de Octubre a la calle Arrecifes y de Juan D. Perón a la calle Avda. 3 de Febrero y Eva Perón al Boulevard Paraná; 5 días después se realiza una recomposición de la nomenclatura mediante la ordenanza Nº684 en la cual se impone el nombre de Eva Perón a la calle principal de nuestra ciudad, a la vez que se asigna el de Bartolomé Mitre al Boulevard.

En 1955, luego de la Revolución Libertadora, por Decreto Nº9 de ese año se restituyeron los nombres de las calles Mitre, 3 de Febrero y Boulevard Paraná, no ocurriendo lo mismo con la calle Arrecifes, que pasó a llamarse Uruguay.

Por Decreto Nº31 del año 1957 se impuso el nombre de Irlanda a la calle 150, en tanto que al año siguiente, mediante la ordenanza Nº817 se hizo lo propio con la calle 145 a la que se impuso el nombre de Dr. Edgardo Casella.

Ese mismo año, por ordenanzas 835 y 852 se impuso el nombre de Ricardo Rojas e Italia a las calles 144 y 154 respectivamente; el 11 de septiembre por la medida Nº807 se efectuó la nominación de la calle 22 como Nuestra Señora del Socorro, y el 15 de octubre, por ordenanza Nº847 se puso el nombre de Juan B. Justo a la calle Nº74.

A la calle diagonal que conduce a la estación del ferrocarril, se le puso el nombre de John F. Kennedy en 1964, por ordenanza Nº2011, y a la calle 24 se le puso el nombre de Joaquín V. González, en tanto que ese mismo año se impuso el nombre de Manuel Iglesias a la calle 23.

En 1965, mediante la ordenanza Nº2009, se imponen los siguientes nombres a las calles del barrio Villa Igoillo: Eduardo Gonzalez Bonorino, Vicente Basavilbaso, Manuel Molina, Avda. América, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Yrigoyen, Carlos Gardel, Sargento Cabral y Andrés Chazarreta.

En el año 1973 por ordenanza Nº3286 se impuso el nombre de Juan B. Cucit a la calle Nº147, en tanto que por la ordenanza Nº3287 se cambió el nombre de la calle El Muelle, por el de Combate de Obligado. Completan la imposición de nombres ese año, las ordenanzas 3289 y 3329,  que imponen los nombres de Enrique Nieto de Torres, Sargento Selada y Javier Rivero a las calles Nº149, 21 y 25 respectivamente.

En el año 1975 por la ordenanza Nº3482 se impone el nombre de Alejandro Maino a la calle 152 y por ordenanza 3498 se designa con el nombre de Arturo Mor Roig al sector de ruta que nace de la Nº9 o Panamericana a la altura del paraje Río Tala y hasta alcanzar la calle 58 a partir de donde toma el nombre de Juan B. Justo hasta alcanzar la calle Mitre, punto a partir del cual se la conoce como Lucio Mansilla.

A las calles del barrio 25 de Mayo se les impuso por decreto Nº1994 del 18 de junio de 1976 los siguientes nombres: Primera Junta, Juan José Paso, Juan José Castelli y José Manuel Estrada. Ese mismo año, mediante la ordenanza 3523 se impuso el nombre de Petrona Simonini a la calle 153 en recordación de esta mujer samaritana que colaboró auxiliando a los heridos en el Combate de Vuelta de Obligado.

Por ordenanza municipal Nº3524 se impuso el nombre de Juan Ismael Giménez a la calle San Lorenzo a partir de su intersección con la 11 de septiembre y en toda su extensión hacia el norte.

El 15 de noviembre de 1979 se impuso el nombre de Benito Urraco a la calle 148. Por decreto Nº270 del 8 de agosto de 1980 se imponen nombres a las calles de nuestra ciudad que carecían del mismo, luego de una evaluación hecha por una Comisión especial, la cual designó el nombre de Fray Alonso del Pozo para la calle 33, para la calle 31 Benefactoras Sampedrina, para la 26 Padre Carlos A. Santana, para la 158 Fray Francisco Goycoechea, para la 156 Tte. Coronel Eusebio Laprida, para la 30 Coronel de Marina Juan B. Thorne, para la 36 Cap. Juan Gutiérrez de Humanes, para la 32 Don Segundo Sombra, para la 29 Hermano Indio, para la 157 Combate El Tala, para la 155 Fernando de Alvandea, para la 38 Maestro Reina, para la 42 Eduardo Dipietri y por útlimo para calle 27 Cruz Roja Argentina.

Es importante aclarar que los nombres aprobados por la comisión especial designada, fueron en su totalidad solicitados por agrupaciones vecinales o caracterizados vecinos de barrios; además de efectuó por primera vez un reconocimiento a los fundadores o pioneros de nuestro pueblo.

Por decisión del Intendente se cambio la denominación de la calle Areco por El Convento y Chivilvoy por El Salvador; esta ultima decisión fue vetada por la oposición de los vecinos.

Por decreto Nº82 del 30 de marzo de 1983 se impuso los nombres de Mateo Sbert y Sergio Magliotti a las calles 37 y 160 respectivamente.

El 28 de diciembre de 1984, por la ordenanza Nº3837, se cambió el nombre de la calle Del Convento por el de Juan D. Perón.
El 8 de junio de 1985, se impuso el nombre de 24 de febrero a la calle Nº44.

El 9 de septiembre de 1986 se designó con el nombre de Crucero Gral. Belgrano al sector de camino de acceso a la Ciudad, desde la rotonda existente sobre la ruta Mor Roig hasta la Junta Nacional de Granos, según la ordenanza Nº4019.

La ordenanza Nº4032, aprobada el 11 de noviembre de 1986, se impuso el nombre de José Hernández a la arteria Nº28 de nuestra ciudad.

Casi dos años más tarde, exactamente el 27 de septiembre, se aprobó la ordenanza Nº4262 que impuso el nombre de Crisólogo Larralde a la calle Nº40.

El 13 de noviembre de 1990 se aprobó la ordenanza Nº4497, imponiendo el nombre de Hermo Zanuccoli a la calle América en el tramo que nace en ruta 191 en sentido sud-oeste.

El 11 de diciembre  de 1990, por ordenanza Nº4506, se impuso el nombre de Periodista Arcuri a la calle Molina del Barrio Los Aromitos que corre al sur de las vías del ferrocarril con sentido norte-sur, entre las calles Gomila y Acceso al Aero-Club.

Por ordenanza Nº4518 del 24 de enero de 1991, se impuso el nombre de Poeta Aníbal de Antón a la calle La Nación.

El 11 de junio de ese mismo año, mediante la ordenanza Nº4554, se impuso el nombre de El Payador Sampedrino al pasaje peatonal Pro-Casa I paralelo a Las Provincias y Sargento Selada, entre Lucio Mansilla y Petrona Simonini.


En 1991, más precisamente el 25 de junio, mediante la medida Nº4562 del H.C.D, se impone el nombre de Carlos Noseda a la calle Nº46 de nuestra ciudad. El 27 de agosto de ese mismo año, por ordenanza Nº4574 se designa con el nombre de Emilio Esteve a la calle Nº66.

Tres años mas tarde, el día 14 de junio, se imponen mediante la ordenanzas 4781 y 4872 los nombres de Luis Sandrini e Intendente Pedro Luis Cabrera a las calles Nº 50 y 35 respectivamente.

En 1995, por ordenanza 4846 se impone el nombre de Emanuel Dunrauf a la calle Nº41.

Para finalizar esta lista de cambios y designaciones de nombres a las calles de nuestra ciudad, se menciona que el 23 de noviembre de 1995, por ordenanza Nº4882 se cambia el nombre de la calle Los Andes por el de Rinaldo Ansaloni.

En cuanto a los homenajes y reconocimientos, nuestra ciudad aún esta en deuda con ciudadanos de la talla de Tomás Obligado, Pedro C. Casco, Patricio Isla, Manuel Mulet, Santiago Harrington, Jorge Henman, Alejandro Mascetti, A. Perna, Mario E. Perna, Rafael Matas, Tomás Salas, y otros tantos otros. Si bien resulta importante destacar el nombre de los que no figuran en la lista de homenajeados por la ciudadanía sampedrina, no menos trascendente, es destacar que son muchos los hombres que a través de su paso por la vida pública en sus distintos niveles o de aquellos que con su esfuerzo y su trabajo aportaron al igual que los primeros su granito de arena para que San Pedro aspirara ocupar el sitial que todos ambicionaron y que le significó en su momento el reconocimiento de la ciudadanía como benefactores, cumplidos distintos homenajes, los símbolos representativos de muchos de ellos hoy han desaparecido de su lugar natural.

Muchos de estos homenajes han sido desconocidos por los vaivenes políticos de la época, otros por el progreso de la ciudad que no detiene su marcha con el tiempo, pero que en ambos resultados es el mismo: el olvido o la ignorancia de algo que debió ser tomado como ejemplo.

La circunstancia en que se cambiaran los nombres a algunas plazas o calles, no es patrimonio de los sampedrinos, sino de todos los pueblos del país, donde sin ninguna justificación se han cambiado e impuesto nombres a diestra y siniestra, ya que siempre hubo calles sin nombres a las que se podía bautizar sin llegar a alterar la situación vigente. Lo que ocurre es que siempre ha parecido de poco valor las calles existentes sin nombre como para homenajear a los personajes que han sido tomados como bandera o ejemplo.
Para concluir este informe haremos mención a una frase muy apropiada para el caso: “En la nomenclatura de nuestras calles no están todos los que son ni son todos los que están”.

 

 

Fuente: "Historia Documental de San Pedro", Tomo III, "Del pueblo a la ciudad" 1854-1907

Américo R. Piccagli, Ed. Rafael de Armas y Asociados.

 









 



 
 




 
 
 



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