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San Pedro - Historia


Historia del desarrollo de los partidos políticos en nuestra ciudad

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A pesar del éxito electoral que acompañaba al partido autonomista, comenzaban a cobrar fuerza dentro del mismo otras posturas, como la del Ministro de Gobierno; un hombre joven, culto, orador asombroso y de nombre Aristóbulo del Valle, a cuyo alrededor de aglutinaba la parte más joven que debió enfrentar al grupo conformado por los “cambaceristas” que respondían a la figura de Antonio de Cambaceres presidente del Ferrocarril del Oeste. Esta división entre “delvallistas” y “cambaceristas”  no solo le haría perder las elecciones a Alsina en Buenos Aires sino que cercenaría su pretensión de convertirse en presidente de la república.

Ante ello Alsina buscó un recuerdo entre ambas fuerzas

“porque nuestra historia –sostenía- nos enseña que los partidos que se dividen, aún en cuestiones de detalle, pierden para siempre su unidad y con esta su vigor y su credo”

Estas palabras llenas de una convincente realidad fueron resistidas por Alem que fiel a su principio de que se “rompa pero que no se doble” va con lista propia provocando una verdadera batalla en el atrio de Balvanera.

Así se llega hasta 1877, año en que se producen 2 acontecimientos importantes para el futuro de la política argentina y local. Primero muere en Inglaterra don Juan Manuel de Rosas, por lo que sus partidarios quieren realizar una misa en su memoria; el gobierno responde prohibiendo todo acto de demostración pública que pueda significar una adhesión hacia aquel gobernante e invita por parte a un funeral por las víctimas de la tiranía. En esa ceremonia se encontraron los viejos unitarios, unidos por el pasado pero separados por el presente, como Mitre, Avellaneda, Alsina, Varela, etc.

Allí tras el abrazo entre Mitre y Alsina los representantes de los comités de uno y otro personaje firmaron un compromiso de caballeros con el propósito de sostener una fórmula única, dando nacimiento a lo que se llamaría el “Partido de la Conciliación”,  que nuevamente es rechazado por el grupo de jóvenes del autonomismo, agrupados por el delvallismo que junto con Alem, Rocha y otros forman el “Partido Republicano”, que va a contar con el apoyo de Sarmiento y el Diario El Nacional, produciéndose así una nueva desmembración.

En la convención realizada el 27 de enero son proclamados los candidatos que debían integrar las listas de la Conciliación; ellos han de figurar el sampedrino Juan Angel Molina como candidato a Senador y Pedro J. Obligado para diputado.

La Conciliación era el resultado de una unión pública realizada a los efectos de:

“someter a consideración, el proyecto de programa que debía servir de bandera al partido en la próxima lucha electoral” por lo que se llamaba a todos los argentinos a deponer las armas y “unirse en un mismo patriótico propósito, para asegurar al país días de tranquilidad y bienestar.”

Allí es donde aparecen los sampedrinos Rafael Cobo, Luis Andrade, V. Basavilbaso, Miguel Cané y Tomás Salas integrando una lista para conformar el Comité Directivo de la Convención, en tanto que don Gerardo Bozzano funda un periódico expresando en su presentación que sus ideas políticas son conocidas y que afiliado desde temprana edad al

“parido nacionalista, hemos tenido siempre la convicción aún en los días amargos, que él llevaría al pueblo argentino por esa senda de felicidad y bienandanza que le espera en el porvenir. Sin observaciones y sin idolatría, permanecemos en él, pues nuestro credo político, fruto de convicciones arraigadas será inmutable, como los principios que sirvieron de norte al partido nacionalista, y hoy más que nunca cuando la conciliación viene afortunadamente a condenar al olvido todos los rencores pasados y a iniciar una nueva era, llamándonos a todos a obrar en bien de la patria”.

Deseaba por otra parte que sus palabras fueran interpretadas con buena fe, igual que la franqueza con que eran emitidas.

El Partido Republicano integrado por del Valle, Leandro Alem e Yrigoyen, entre otros, desmembrado del autonomismo y que debía enfrentar a Tejedor candidato de la conciliación sostenido por Mitre y Alsina, resuelve abstenerse por lo que “nacionalistas y autonomistas iremos solos a las urnas -decía don Gerardo Bozzano en su periódico El Porvenir del Norte, agregando que de ese modo seguiría- haciendo práctica una vez más de la política de conciliación como la única que conviene a la tranquilidad y engrandecimiento del país.”

Como algunos mitristas mantenían su actitud abstencionista por no estar conformes con la lista de la conciliación haciéndoles el juego a los republicanos, Bozzano a través de su periódico les decía:

“Es bien cierto que determinados candidatos no contaban con la simpatía de todos, pero de esto nadie tiene la culpa, sino los que se abstienen de votar.”

Pero otro grupo consideraba también necesario salir de la abstención en que se había conservado la agrupación hasta ese momento:

“para trabajar a fin de llevar a la Cámara y al Gobierno a aquellos ciudadanos patriotas que por sus antecedentes e ilustración sean una garantía de buen gobierno, que respeten y hagan respetar en todo y para todos la Constitución y las leyes.”

Consideraban que era indispensable constituir un amplio centro político  en el partido que uniendo sus esfuerzos a los demás Clubes que trabajaban con el mismo propósito, dispusieran el concurso de su opinión y sus esfuerzos, participando de la reunión que tendría

“lugar en el salón del antiguo colegio del Sr. Fauqué, al lado del Sr. Obligado, el Domingo 16 del corriente –(septiembre)- a las 8 horas de la noche.”

La política de conciliación, necesitaba para su completo afianzamiento y para producir los benéficos resultados que sus postulados encerraba, tener como base la libertad y la verdad del sufragio popular; tal eran las palabras que Emilio Mitre en una circular enviada a Gerardo Bozzano explicaba para su difusión. Consideraba además que era indispensable que el Registro Cívico fuera verdadero en todos sus detalles y no estuviera contaminado con el fraude,

Para que de su ejercicio puedan resultar mandatarios que sean la expresión verdadera de la voluntad popular, que son sabias leyes propensas al desenvolvimiento de la industria y el comercio, que constituye la fuente de riqueza de nuestro país, a la vez que garantizan la libertad y el orden público”

Se insistía en esos momentos con mucha énfasis en la necesidad de participar en las campañas a fin de que ninguno de los “amigos” quedara sin inscribirse en los Registros.

Es en esas circunstancias que se produce el otro acontecimiento importante al que  hicimos referencia anteriormente, provocado por la muerte rápida e inesperada de Alsina, quedando así vacante el Ministerio de Guerra que es ocupado por el general Julio A. Roca.

Este pasa a ocupar un puesto relevante dentro del autonomismo, comenzando una carrera ascendente que ha de culminar en la presidencia de la republica.

La muerte de Alsina también aflojó las tensiones con quienes se habían alejado de su partido, facilitando el regreso de los disidentes al tronco del autonomismo, poniendo también con ello el fin de la conciliación.

No todos siguieron el mismo camino ya que algunos acordaron con una parte del autonomismo para formar el Partid Unido que en San Pedro habría de encabezar don Tomás Salas, el mismo que aparece en la reunión realizada en Buenos Aires el 12 de septiembre de 1877.

Don Gerardo Bozzano entre tanto con la visión propia de quien se halla en el manejo de la cosa pública, -(era funcionario municipal desde 1865)-, en su carácter de fundador del periódico “El Porvenir del Norte” daba cabida en sus páginas a todas las publicaciones oficiales o no, que tuvieran relación con la acción de gobierno y con el manejo de la política local.

Aparece así en las páginas de su periódico de donde lo rescatamos, una convocatoria que el Club Nacionalista San Martín hacía a todos sus miembros para una asamblea general a realizarse el día 10 de marzo de 1878 en la casa del señor Quiroga para tratar asuntos de vital importancia y la confección de la lista de la conciliación. Acompañaban a Quiroga en esa convocatoria: Eduardo R. Molina, Vicente Mulet, Agustín Bibolian, Enrique Letiche, Eugenio Arnaldo, Pedro Semilla, Nicanor Lescano, Constantino Vélez Sársfield, Camilo Giovanelli, Juan Semilla, Gerónimo Etchepare y Rafael Fernández.

El grupo impulsó además la realización de un meeting en el Boulevard Paraná para protestar contra un proyecto ­–que se llamó de los 16- presentado por un grupo de diputados que buscaba postergar por 3 años la aplicación de la Ley Orgánica de Municipalidades y Justicia de Paz, según el nuevo régimen establecido por la Constitución provincial, y la ley de Municipalidades de 1876.

La asamblea aprobó un proyecto que elevó al Honorable Congreso donde entre otras cosas preguntaba:

“¿Qué fines puede en el presente servir de fundamento para desvanecer lo tan justamente esperado? ¿Qué móviles puede cohonestar propósito tan inconstitucional como retrógrado, que no sean aquellos que tienden a suprimir los beneficios del gobierno vecinal, cayendo en los destinos subalternos, es decir en el sistema del arbitrario que tanto ha imperado en nuestros pueblos?

No podemos mirar como sana y patriótica la idea de aplazar una cuestión de alta importancia para nuestra prosperidad y progreso común.”

Por todas las consideraciones expuestas en el documento mencionado, entre las que se destacaba la alcanzada democráticamente y que los hacia sentir orgullosos al haber arrebatado de las manos centralizadoras, el poder y los derechos de los centros comunales, pedían los firmantes de la protesta el rechazo del mencionado “proyecto de los 16”, designando delegado del mencionado club para representarlo en la convención que debía realizarse en la Capital al Dr. Tomás Sarmiento.

Otro sector del grupo nacionalista local, abrigando dudas acerca de la lista conformada en la casa de Quiroga y creyendo que la misma no era voluntad de la mayoría, resolvió convocar al pueblo a una nueva reunión anterior, confirmándose de ese modo lo actuado hasta ese momento.

Se llega así a la vigencia de la nueva Ley Orgánica de Municipalidades de 1886, que hizo aparecer nuevos hombres y nuevos grupos políticos para disputar el manejo del municipio. En el mitrismo habían desaparecido por fallecimiento 2 personajes muy importantes: don Facundo Quiroga y don Eugenio Arnaldo que fueron remplazados por hombres de futura trascendencia en la política sampedrina, como lo serian don Emilio Frers, Vicente Basavilbaso, Felipe de Las Heras y Moisés Novillo que hicieron posible la vuelta del partido de la Unión Cívica.

El Comité de los Partidos Unidos, en esas circunstancias trataba de aglutinar las fuerzas políticas invitando a concurrir a las elecciones de renovación de Diputados en la Provincia de Buenos Aires a realizarse el domingo 7 de febrero con el objeto de preparar el futuro de la alianza. Don Tomás Salas, junto con Bonorino, Novillo, Bozzano y otros no menos caracterizados dirigentes de otras fuerzas invitaban “a la pequeña fiesta en que habría carne con cuero,  -decía la invitación- con que el Comité obsequiará a sus amigos”.

Don Facundo R. Quiroga, hijo del recientemente fallecido don Facundo, siendo Juez de Paz, organizaba por su parte el Partido Provincial que habría de llevarlo al cargo de diputado; el mismo estaba integrado con hombres de la talla de Esteban Mamberto como presidente del Comité, secundado por Antonio Soler, Máximo Millán, Juan Semilla, Jaime Pasquez, Jacinto Hernández, Pablo Saliva, Ramón Quiroga, Gregorio Ruiz Moreno y Jacinto Lapitz.

El antiguo partido fundado por Alsina por su parte había recobrado fuerzas de la mano de Roca y el 5 de agosto de 1886 surgía como un nuevo partido democrático, el  PAN (Partido Autonomista Nacional), defensor de un sentimiento federalista que lo alejaría definitivamente del mitrismo.

En ese resurgimiento volvemos a encontrar entre sus más destacados exponentes a nivel local a don Tomás Salas, Miguel Molina, Máximo Millán, Constantino Vélez Sársfield, Semilla, Ratto, del Pardo y Rafael Fernández, en momentos en que comenzaban a perfilarse otras figuras detrás del Centro Popular Candidatura Achaval, cuyo presidente era Desiderio Arévalo, por lo que Gregorio Ruiz Moreno, José Cané, Domingo Sires y otros decidieron seguir sus pasos.

Como puede apreciarse parece un desprendimiento de los mitristas que sostenían la candidatura a gobernador del Dr. Eduardo Costa, lo que pone en evidencia que a pesar de los encontronazos aún se mantenían algunos acuerdos derivados de la Conciliación.

Pero el periódico El Comercial en su Nº504 afirmaba que había circulado con gran profusión en esos días una invitación para la proclamación de la candidatura Achaval, en la que figuraban cantidad de nombres de caballeros respetables que “no tardarán en desmentir a los que han cometido el incalificable abuso de usarlos sin autorización”.

El desborde de las pasiones en las luchas políticas comenzó a hacerse sentir en una sociedad donde había prevalecido el límite razonable que marcaban la moral, la honradez y la dignidad del hombre.

Tal vez excedido en sus conceptos el periódico El Comercial (19/9/1886) que defendía la candidatura para Gobernador de la provincia de Máximo Paz, afirmaba que desde que aparecieron los

“mercaderes políticos, saliendo de las inmundas pocilgas en que los tenía relegados la opinión pública, consiguieron adueñarse de los puestos públicos, ya no hubo valla insalvable, -moral que no se corrompiera- ley que no se violara –derecho que no se conculcara, - y garantía que no se hiciera tabla raza, cuando así convenía al rochismo que, cual bandada de inmundos cuervos, se echaban sobre las arcas públicas para saciar su sed de oro y riqueza.”

No debemos dejar de tener presente que dichas denuncias se efectuaban porque el Banco que era orgullo de la Provincia era utilizado como el principal instrumento, como “su arma ofensiva y corruptora, su elemento de venganza, afirmaban los denunciantes, agregando que es, el yunque en que se funden sus odios, sus rencores, sus bajezas.” Rubricaban estos conceptos el grupo encabezado por don Tomás Salas como Presidente, don Constantino Vélez Sársfield como vice 1º, don Agustín Bibolian como vice 2º, don Federico Hamann como tesorero, siendo secretarios Felipe de las Heras y Jorge Castro y Sundblend, en tanto que como vocales de la comisión de apoyo a Máximo Paz figuraban Pedro Ferreira, Miguel Pérez, Prudencio Ferreira, José M. Castro, Aníbal Lertora, Pedro Castro, Servando Mamberto, Juan Semilla, Clodomiro Gómez, Gaspar Chacón, Pedro Pedernera, León Varela, Francisco Padín y Francisco del Pardo, nombres casi todos ellos conocidos por su actuación en el juzgado de paz local.

Para los firmantes, el Banco, que era orgullo de la provincia había sido convertido en agencia electoral y

“sus dineros manejados por explotadores, sobre muchos de los cuales pesa una acusación de traición, amén de grandes pérdidas en especulaciones de trigos, cubiertos según la voz pública, con los fondos del Banco”.

La denuncia de los firmantes constituía una verdadera acusación de corrupción que ponía en estado de alerta a los electores que muy pronto deberían decidir el futuro de la provincia de preocupación entre los habitantes.

 

 

Fuente: "Historia Documental de San Pedro", Tomo III, "Del pueblo a la ciudad", 1854-1907

Américo R. Piccagli, Ed. Rafael de Armas y Asociados



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